Contaminación

Edición realizada por Fernando Lojo

Río Pilcomayo: Contaminación por la minería

El director de Cuencas y Recursos Hídricos del Ministerio de Medio Ambiente y Agua de Bolivia, Óscar Céspedes, calificó de magnitud la contaminación que se registra en el río Pilcomayo, por lo que reconoció que la población del sábalo decrece y el pueblo indígena Weenhayek es uno de los principales afectados por esta situación.

“Los problemas (de contaminación) son de magnitud, que se originan desde la parte alta de la cuenca del río Pilcomayo, pues las nacientes están en los departamentos de Chuquisaca, Potosí y Oruro , son lavados que se arrastran por el flujo del agua y es depositada en la parte media de la cuenca Pilcomayo La minería es otro elemento importante para que la población del sábalo cada vez más va decreciendo”, declaró el director de Cuencas y Recursos Hídricos del Ministerio de Medio Ambiente y Agua de Bolivia .

Anunció que las cinco mil familias, entre weenhayek y tapieté, que se encuentran asentadas en los municipios de Yacuiba y Villamontes de la provincia Gran Chaco llegarán a iniciarse en la agricultura recién en 2013, pero sólo con el apoyo de autoridades regionales que los inserten en sus políticas de desarrollo.

“A orillas del río Pilcomayo tenemos bastante tierra. Hablamos con las autoridades para que nos puedan ayudar con maquinaria para poder ser agricultores y ya no ser pescadores porque vemos que la pesca es complicada”, señaló a la Agencia de Noticias Indígenas de Erbol.

Los pobladores de esta región exigen respuestas sobre lo que ocurre en el río Pilcomayo, que virtualmente está muriendo a consecuencia de la desmedida intoxicación que sufre por ser el vertedero de los tóxicos que echan las empresas mineras, así como por la construcción en el lado argentino del denominado Proyecto Pantalón.

Contaminación transgénica

La soja es actualmente la oleaginosa más difundida en la Argentina y su principal producto de exportación. Solamente Brasil y Argentina, en conjunto, producen un tercio del total de soja del planeta. La expansión del cultivo de la soja se ha producido también en Salta, especialmente durante los últimos años.

La soja es en la actualidad el cultivo con mayor superficie y volumen de producción en Salta. Para la presente campaña se estima un volumen de 360.000 toneladas, provenientes de una superficie cultivada en torno a las 180.000 hectáreas.

La industria biotecnológica y sus aliados festejan una contínua expansión de los cultivos transgénicos, pero nunca hablan de cómo afectan a los bosques y otros hábitats relevantes.

La “pampeanización“, el proceso de importación del modelo industrial de la agricultura pampeana sobre otras ecoregiones “que no son pampa” como el Chaco Salteño, es el primer paso de un sendero expansivo que pone en riesgo la estabilidad social y ecológica de esta región tan lábil.

Los promotores de la industria biotecnológica siempre citan a la expansión del área sembrada con soja como una forma de medir el éxito de la adopción tecnológica por parte de los agricultores. Pero estos datos esconden el hecho de que la expansión sojera conlleva a extremar la demanda por tierras y a una concentración de los beneficios en pocas manos.

A pesar de que la industria biotecnológica resalta los importantes incrementos del área cultivada con soja y la duplicación de los rendimientos por hectárea, consideradas como un éxito económico y agronómico, para el país esa clase de aumentos implica más importación de alimentos básicos, además de la pérdida de la soberanía alimentaria y, para los pequeños agricultores o para los consumidores, esa clase de incrementos sólo implica un aumento en los precios de los alimentos y más hambre.

El cultivo de soja tiende a erosionar los suelos, especialmente en aquellas situaciones donde no es parte de rotaciones largas. La siembra directa puede reducir la pérdida de suelos, pero con la llegada de las sojas resistentes a los herbicidas, muchos agricultores se han expandido hacia zonas marginales altamente erosionables, sembradas en forma recurrente año tras año, fomentando el monocultivo.

La investigación ecológica sugiere que la reducción de la diversidad paisajística devenida por la expansión de las monoculturas a expensas de la vegetación natural, ha conducido a alteraciones en el balance de insectos, plagas y enfermedades. En estos paisajes, pobres en especies y genéticamente homogéneos, los insectos y patógenos encuentran las condiciones ideales para crecer sin controles naturales.. El resultado es un aumento en el uso de agroquímicos, los que por supuesto luego de un tiempo ya dejan de ser efectivos, debido a la aparición de resistencia o trastornos ecológicos típicos de la aplicación de pesticidas. Además, los agroquímicos conducen a mayores problemas de contaminación de suelos y polución de aguas, eliminación de la biodiversidad y envenenamiento humano. Para colmo, en el norte de Argentina las malezas no pueden ser ya controladas adecuadamente, por lo que los agricultores recurren nuevamente a otros herbicidas, que habían dejado de lado por su mayor toxicidad, costo y manejo.

La soja transgénica es ambientalmente mucho más perjudicial que otros cultivos porque además de los efectos directos derivados de los métodos de producción, principalmente del copioso uso de herbicidas y la contaminación genética, requieren proyectos de infraestructura y transporte masivo (hidrovías, autopistas, ferrovías y puertos) que impactan sobre los ecosistemas .

La expansión sojera distrae también fondos públicos que podrían haber sido destinados a la educación, la salud o la investigación de métodos agroecológicos alternativos de producción.

Entre los múltiples impactos de la expansión sojera, se destaca la reducción de la seguridad alimentaria de los países, al destinarse la tierra que previamente se utilizaba para la producción lechera, granos o fruticultura y que ahora se dedica a la soja de exportación.

Mientras el Gobierno y los productores continúen impulsando modelos neoliberales de desarrollo y respondan a las señales de los mercados externos (especialmente China) y a la economía globalizada, la rápida proliferación de la soja seguirá creciendo y, por supuesto, lo harán también sus impactos ecológicos y sociales asociados.

Es aquí donde queremos discutir sobre el término Progreso, como opuesto a la tradición, al cuidado del ambiente, del hombre, la preservaciòn y la vida de la cultura. El Progreso está cada vez más vinculado a la eliminación de lo natural y de lo local, y responde al pensamiento racionalista, cientificista. Este Progreso es un concepto muy enraizado en Argentina. Se ve con buenos ojos la eliminación de los recursos naturales en favor de la industria: la industra del agro y de la minería.

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