Educación II

Edición realizada por Fernando Lojo

Educación bilingüe

El 14 de Mayo de 1987 se aprobó la ley 3.258 del Aborigen Chaqueño, la cual fue el comienzo legal de un derecho educativo indígena de las tres etnias del Chaco, que en su capitulo III de Educación dice:

Artículo 14.- Los aborígenes tobas, wichis y moqoit tienen derecho a estudiar su propia lengua en las instituciones de enseñanza primaria y secundaria de las áreas aborígenes.

Artículo 15.- La educación impartida en los establecimientos escolares que atiende el universo indígena se realizara en forma bicultural y bilingüe.

La Ley de Educación Nacional Nº 26.206 instaura a la Educación Intercultural Bilingüe (EIB).

“La modalidad del sistema educativo de los niveles de Educación Inicial, Primaria y Secundaria que garantiza el derecho constitucional de los pueblos indígenas, conforme al Art. 75, inc. 17 de la Constitución Nacional, a recibir una educación que contribuya a preservar y fortalecer sus pautas culturales, su lengua, su cosmovisión e identidad étnica; a desempeñarse activamente en un mundo multicultural y a mejorar su calidad de vida. Asimismo, la Educación Intercultural Bilingüe promueve un diálogo mutuamente enriquecedor de conocimientos y valores entre los pueblos indígenas y poblaciones étnica, lingüística y culturalmente diferentes, y propicia el reconocimiento y el respeto hacia tales diferencias.” (Capítulo. XI, artículo.52)

Gracias a esta ley, se debería adoptar medidas de carácter educativo en todos los sectores de la comunidad nacional, y especialmente en los que estén en contacto más directo con los pueblos interesados, con objeto de eliminar los prejuicios que pudieran tener con respecto a esos pueblos. A tal fin, deberían hacerse esfuerzos por asegurar que los libros de historia y demás materiales didácticos ofrezcan una descripción equitativa, exacta e instructiva de las sociedades y culturas de los pueblos interesados.

Actualmente hay 297 docentes indígenas en la provincia del Chaco. De las casi 3.000 escuelas dentro del sistema educativo chaqueño, sólo 427 escuelas detectadas tienen población indígena. Quiere decir que los 297 docentes indígenas de la provincia no alcanzan para tener a uno por escuela.

Las cifras hablan por sí mismas. En la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI), realizada por el INDEC en 2004-2005 se asumieron como indígenas o como descendientes de primera generación 600.329 personas. Se identificaron 31 etnias, cuatro de ellas más numerosas: mapuche, kolla, toba y wichi.

Las dos últimas tienen niveles críticos de analfabetismo: 19,5% los toba y hasta el 23,4% los wichí; en los mbyá guaraní, llega al 29,4%, mientras que la media nacional es del 2,6%. En la mayoría de los pueblos, al menos la quinta parte de los jóvenes y adultos no terminó la primaria, con picos dramáticos entre los mbyá guaraní (54%), los wichí (52%), los pilagá (39,8%), los chulupí (39,5%), los chorote (37,5%) y los toba (35,2%). En general, no llega al 15% la población que completó el secundario.

Y apenas el 4,8% alcanzó un título superior.

El 89% no recibe clases en su lengua.

Comienzan más tarde la escuela, se alejan cuando deben trabajar con su familia, y repiten de grado entre tres y cuatro veces más . El 65% de los chicos wichí tiene 3 años o más de retraso en la escuela primaria. El panorama de la educación intercultural es bastante crítico. Hay déficit de bibliotecas y de materiales didácticos, en especial en las escuelas rurales; pero sobre todo se nota una deficiente formación de los recursos humanos que trabajan en comunidades indígenas.

El económico es uno de los principales motivos de deserción. Sobre todo, de que no accedan al secundario: deben salir a trabajar, no hay escuela cerca de la comunidad ni plata para pagar una pensión, y los caminos son malos; les cuesta comprender lo que se enseña y además, en el aula, la discriminación se hace sentir.

Es todo muy difícil para la comunidad indígena. La cultura intenta, por todos los medios, sobrevivir. A pesar de la imposición dominante, de las leyes que no se cumplen y de la historia que se empeña a darles la espalda

Otra característica preocupante para destacar es que en Salta la educación no es laica. Todos tienen la obligación de rezar, además de tener la imagen de Jesús con su cruz en las aulas y las fotocopias de los ejercicios.

Muchos padres y docentes, año a año presentan quejas pero no pueden hacer nada contra la idiosincrasia de los salteños. La última fue en febrero de 2012, cuando el juez Marcelo Domínguez ordenó que “cesara” la obligación de los alumnos a participar en rezos o misas como parte de la enseñanza en el sector público.
El magistrado tomó esta decisión al resolver un recurso de amparo que presentaron varias familias para que se deje de inculcar la religión católica a los chicos.

El año anterior, la cartera educativa había mandado una circular a las escuelas públicas en la que pedía dejar de lado “específicamente las prácticas consideradas como impuestas y no las que tradicionalmente se realizan por arraigo popular”.
De esta manera, el Gobierno de la Provincia cumplió con la formalidad de notificar el fallo judicial a las instituciones.
Pero la orden resultó ambigua y la mayoría de los directores consideraron que hacer participar en oraciones a todos los chicos no contradecía la decisión de la Justicia.

La demanda que había iniciado un grupo de padres para que la educación sea laica denunciaba discriminación hacia chicos de familias no católicas y pedía que se deje de dictar religión como una materia obligatoria.
El juez Marcelo Domínguez no hizo lugar al reclamo de anular la asignatura, pero ordenó que los contenidos se adaptaran para incluir la visión de todos los credos y que no se redujeran a la visión católica.

La ley provincial de educación avala que se incluya a la religión como una materia de la currícula en la escuela primaria, pero la Constitución Provincial dice que la formación debe estar de acuerdo con la convicción que tenga cada familia.

Desde el Ministerio de Educación responden al reclamo diciendo que los padres pueden pedir que sus hijos salgan del aula cuando se enseña religión pero los denunciantes consideran que no es una opción válida.

Hoy, un año y medio después, ya nadie recuerda los fallos judiciales ni los amparos. Mientras tanto, los chicos tienen la obligación de rezarle al dios cristiano. Aunque muchos aborígenes no entiendan ni el idioma en que se reza…


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